Una escuela en el paraje de Monte Castro.

 

En los alrededores del cambio de siglo

Las últimas dos décadas del siglo XIX, en forma paralela a la demarcación definitiva de la Capital Federal, encuentra a toda la zona en proceso de deslinde y venta de tierras, entre las  quintas existentes  sobresalían las de las familias Scavino, Solari, Ponce, Visillac, Cardoso y Risso. Hacia el sudeste y en los fines del siglo, el Sr. Manuel Rocca comienza a comprar tierras que marcarían fuertemente al futuro barrio.

Entre las quintas se encontraban -como caminos importantes-  Lope de Vega que, junto con su continuación en la ruta 201, conectaba con los núcleos poblacionales ubicados hacia el norte. Hacia la Chacarita de los Colegiales, partiendo de Lope de Vega, se extendía la calle Jonte. También estaba trazada Bermúdez y la actual Segurola -denominada hasta 1904 "camino de Monte Castro" conectaba con el pueblo de Belgrano. A pesar de esta realidad, en lo formal, las calles y sus nombres estuvieron delimitadas en 1893 las principales y otras en 1904, producto indudablemente, del espíritu planificador de la época y no de la realidad. Para ver más detalles es conveniente ir al capítulo referido a nomenclatura.

 

La escuela que antecedió al barrio.

La escuela del “Monte de Castro”, dirigida por las Sitas Ponce de León, el 20 de septiembre de 1884 logra el reconocimiento formal de la Dirección de Escuelas de la Pcia. de Buenos Aires. Anterior a esa fecha la alfabetización sólo era posible en las casas particulares dada la distancia que existía entre el paraje y la escuela más próxima y la inexistencia de medios de transportes. Los 16 niños  y 24 niñas con los cuales se inició tenían que movilizarse a pié, a caballo o en carro. La escuela estaba situada a escasos metros de su emplazamiento actual sobre la Avenida Jonte y a menos de dos cuadras del “Camino a Monte de Castro”, hoy Avenida Segurola.

 

 

Escuela Monte Castro

Imagen Nro. 8: Escuela Monte Castro en el año 1887


 

En 1894 la escuela del Monte de Castro pasa a depender del Consejo Nacional de Educación, su dirección era Alvarez Jonte 4618, una finca alquilada a la familia Scavino

En la quinta Scavino subsistió el último ombú de la zona, ello motivó una confusión en algunos vecinos que sostienen, aún hoy, que en ese lugar estaba el emplazamiento del casco de la chacra y reivindicar el carácter de "histórico" del lugar.

La casa histórica, denominada popularmente como “del Virrey”  que fuera el casco de la chacra del “Monte de Castro”, había quedado arrendada por Bartolomé Sguerzo. Como se mantuvo en pié hasta las cuatro primeras décadas del siglo XX, aún es recordada por los viejos vecinos en la zona comprendida entre las calles Virgilio, San Blas y Moliére. Muy cercana a la de Zavala, emplazada sobre la calle que es hoy Elpidio Gonzalez, entre Moliére y Virgilio. Lamentablemente fuera de lo que es hoy el barrio de Monte Castro. De estas dos casas, es la primera a la que se hace referencia cuando se menciona la existencia de una "quinta de veraneo" del Virrey (tanto de Vértiz cómo de Sobremonte)

 


 


Imagen Nro. 9: la primera maestra, Sita. Elvira Boterlini

 

 

 

I

magen Nro. 10: Director Andrés Rodriguez con alumnos - 1896

 

 

De la Parroquia a la Subintendencia de Vélez Sarsfield.

El 19-12-1895. por decreto presidencial (Roca), se crea la Parroquia Civil de Vélez Sarsfield, a solicitud de la Sociedad de Fomento de La Floresta. Tenía como límites: la actual Avda. Gral Paz, Quirno-Argerich al este; la Avda. San Martín al norte;  Avda. J.B. Alberdi (Provincias Unidas) y Avda del Trabajo (camino de Campana) al Sur.

Quince años más tarde, en 1910 se crea la Subintendencia de Vélez Sarsfield,  con sede en Avellaneda 4147. Su titular fue Luis Alberto Mohr (h), que era vecino. Tenía por límites la Avda. Gral Paz desde el Riachuelo a Cuenca - Portela - Avda. del Trabajo - Mariano Acosta.

La creación de estas divisiones administrativas adelantaron las obras de aquellos barrios que cubría. Obviamente, la franja más cercana a la Avenida Rivadavia, fue la más favorecida.

 

 

Las comunicaciones. Facilitadores y retardadores del crecimiento barrial. El ferrocarril.

Los antiguos caminos de carretas y mulas fueron creando los núcleos de población. Cuando se incorpora el ferrocarril como medio de transporte, las primeras trazas respetaron esa misma huella, teniendo como referencia los mercados mayoristas de Plaza Constitución y Plaza Once y la necesidad de transportar lana, cueros y granos.

Referencia para Monte Castro fue la primera línea de ferrocarril que, partiendo de la Plaza del Parque  se extendía hacia el oeste. Esta línea tuvo como cabecera a partir de 1883 la estación Once de Septiembre. Había llegado a La Floresta en 1857. Esta línea tuvo la particularidad de haber sido suscripta con capitales locales. Posteriormente el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires se hace  cargo de la misma en 1863. Se vendió a los ingleses en 1889. Los otras líneas importantes que siguieron fueron de capitales ingleses, como el  Ferrocarril del Sur (1862) y el Ferrocarril del Norte (1863). Scobie señala que hacia 1870 ya estaba diseñada la red de la Ciudad pero todavía no existía una red nacional y los ferrocarriles comienzan a ensamblarse entre ellos con una sola meta: los muelles de carga.

Esta orientación señala que, como transporte de pasajeros en sus primeros tiempos, la influencia del ferrocarril fue irrelevante. El pasaje era caro y sólo era utilizable por gente con determinado ingreso económico. No obstante, tanto los antiguos poblados y municipios de Belgrano y Flores, comienzan a ser beneficiados por su acceso al ferrocarril.

El 12 de noviembre de 1888 se inauguró la estación Villa Devoto del FC Bs.As. al Pacífico. Monte Castro quedaba así a mitad de camino de dos vías férreas.

Mucho más tarde aparecen las líneas transversales. En 1911 la empresa Tierras del Oeste -que había adquirido las tierras de la estancia de Visillac de Rodriguez (ex - Monte Castro)- comienza a subdividirla y extiende las líneas hacia Versalles. Por su parte, el FFCC Buenos Aires al Pacífico construyó su ramal desde la estación Sáez Peña hasta Villa Luro, siguiendo la traza de la actual calle Irigoyen

En el caso de esta última se trataba de facilitar el transporte de cargas desde la zona de Cuyo a los mercados de Once de Septiembre, también se vinculaba la línea con los mataderos, como dato adicional, el tendido servía a los fines de valorizar las tierras no alcanzadas por las líneas tranviarias. Pese a todo esto, entre 1911 y 1920 seguía la zona siendo un descampado.

Lo problemático, por décadas, fue la comunicación interbarrial. Como las líneas eran radiales, no se podía atravesar la ciudad de barrio a barrio en forma transversal. O sea, había que ir al Centro y de allí tomar otro ferrocarril. Las excepciones son, justamente, las líneas que partiendo del FFOO se dirigieron transversalmente hacia el norte y sur, desde Villa Luro. El tranvía repitió el esquema radial. Habría que esperar a 1930 para que, la existencia del colectivo acercara a los barrios entre sí.

 

Los antiguos caminos y sus medios de transporte.

Sobre los antiguos caminos también se fue radicando gente. A veces a partir de una pulpería.  El más importante de toda esta zona era el Camino Real, Avda Rivadavia desde 1857,  que después de Flores se llamaba Camino a Morón. Ya he mencionado el Camino de Gaona. Hacia el norte se encontraba el Camino a San Martín.

Caminos secundarios fueron Lope de Vega, junto con su continuación en la Ruta 201 conectaba con los pueblos del Norte, Jonte que acercaba hacia Chacarita, también Bermúdez era importante. Entre Rivadavia y Devoto se extendía el antiguo "Camino a Monte Castro", denominado a partir de 1904 "Segurola".

El Camino hoy conocido como Rivadavia concentró a todos los primeros medios de comunicación, no solo al FFCC. En 1888, la Compañía Anglo Argentina, extiende su servicio de tranvías a caballo desde San Pedrito, por Rivadavia, la Estación Vélez Sarsfield (hoy denominada Floresta).  En 1896 un  tranvía eléctrico de la empresa "La Capital" corría por Juan B. Alberdi.

El movimiento sobre Rivadavia es muy importante, en los inicios del siglo, por el traslado de los mataderos. Origina el surgimiento de medios de comunicación rápidamente. Por la actual Avda Olivera, transitaba por ej. un tranvía a vapor cuya especialización era el transporte de cargas, tenía en las act. Olivera y Rivadavia un trasbordo a las unidades de carga pertenecientes a la Anglo Argentina. En este caso, como en el ferroviario, no es el traslado de la población lo primordial.

La línea tranviaria eléctrica que se extendió por Rivadavia, tuvo más importancia en lo que hace al tráfico de personas. Además sus tarifas eran económicas.

Rivadavia también tuvo el beneficio de la extención de la Línea A de subterraneos, corriendo a nivel de la superficie. Funcionó de 1915 a 1926, desde Caballito a la Avda. Lacarra, por Avda Rivadavia. Luego fue reemplazada por una línea tranviaria.

 

De todo lo expuesto surge que la zona más atrasada era la correspondiente al Barrio de Monte Castro. No fue beneficiada por las trazas ferroviarias o tranviarias. Por este motivo, su urbanización fue muy tardía.

 

En la década del '10 un único medio de transporte conectaba al incipiente barrio -desde Jonte y Segurola- con la Avenida Rivadavia y posteriormente (1916) con Villa Devoto. Eran vehículos a caballo, en general con tres asientos laterales y se ascendía por atrás

Las breaks, como medio de transporte a tracción a sangre,  fueron el paso previo al colectivo en un intento de hilvanar los barrios entre sí.  Unían barrios como Mataderos, V. Luro, Floresta, Monte Castro, Devoto, etc.

Los primeros ómnibus comenzaron a circular por fuera del casco céntrico de Buenos Aires a partir de 1921. En 1924 llegaban a Flores y a Liniers. En 1925 una línea unió Monte Castro con Primera Junta.

En 1928, aparece la considerada primer línea regular de transporte de colectivo. Fue la Nro 1 y partía de Lacarra y Rivadavia

De las líneas que transitaron por Monte Castro podemos mencionar a  “La Ideal”, que llevaba a los vecinos desde Jonte a Primera Junta, la “Italo-Argentina”, que tenía como destinos  Plaza Italia y Plaza de Mayo. También a las empresas Vélez Sarsfield, La Belgrano, La Unión Nacional. La Porteña, entre otras.  Como dato curioso se puede mencionar que una de esas líneas de transporte de pasajeros se llamó  “Monte Castro”, hacía el trayecto entre Plaza Flores Gaona y Esperanza. Funcionó hasta 1932. Las familias Corradini, Lofredo, Bachicha, fueron pioneros en el transporte de colectivos.

 

El Maldonado.

Hasta su rectificación y canalización el arroyo fue un obstáculo importante para el desarrollo de Floresta, Vélez Sarsfield, Villa Luro y Monte Castro y un límite para la valorización de las propiedades.

Inofensivo, hasta que llueve, su escasa barranca originaba inundaciones como cualquier arroyo de llanura. Desde el Camino a Monte Castro al Oeste era puro bañado.  Manuel Bilbao, en 1902, dice que al recorrer rumbo al oeste el Camino de Gaona, bordeando el arroyo Maldonado, "pasando la calle Segurola hasta Morón, existían pantanos tan extensos y profundos, en lo que se veían patos silvestres con sus crías al cruzar el camino por Monte Castro, Liniers y hasta llegar a Ramos Mejía".

Desde principios del siglo XX se comenzó a rectificar, obviamente se comenzó por su desembocadura, aunque en 1910, por necesidades de ampliación de sus talleres en Liniers el FFOO lo desviaron hacia el norte, rectificándolo y limpiándolo.

En 1887, en el plano del Ing. Saint Yves, se registran cuatro puentes en el Partido de Flores. Para el barrio eran importantes el sólido puente existente a la altura de Segurola y el que existía en Lacarra.

Se comienza con el entubado en 1928. Recién en 1935 llega a Flores, El año anterior, la avenida formada por el entubamiento toma el nombre de Juan B. Justo.

El llegar hasta Liniers le tomó muchos años. En 1937 lo tenemos a la altura de Segurola, es el año en el cual se demuele el Puente, En 1942 se construye el canal aliviador, por debajo de las calles Ruiz de los Llanos-Basualdo (en el borde oeste de Villa Luro) llevando parte de sus aguas al Cildáñez. La Segunda Guerra paraliza nuevamente las obras, concluyéndose -entubamiento y avenida- entre 1950 y 1953, o sea, llevó 25 años la realización de toda la obra.

 

¿Qué ofrecía Monte Castro?

Monte Castro tenía dos características para ofrecer a sus primeros pobladores: por un lado la baratura de los terrenos con grandes facilidades para su compra y, por otro, las virtudes de la altitud sobre el nivel del mar, en una época en la cual se tenía en cuenta "los aires sanos" de las tierras altas.

James Scobie, en su libro "Buenos Aires, del Centro a los barrios" calcula en $1,3  m/n el precio del metro cuadrado de tierra en la Circunscripción de Vélez Sarsfield (a la cual pertenecía Monte Castro) para el año 1904, en 1910 en $6,4 y en 1914 en $10,5. Flores, la referencia para el oeste, tenía estos precios en los mismos años: 3,9, 23,9 y 29,6 respectivamente. Para tener una idea, debemos anotar que en San Nicolás, el distrito más caro,  el m2 valía $ 133 en 1904 y se valoriza aún más hacia el Centenario, sube (siempre en estadísticas de Scobie) a 442, luego parece estancarse. En esa época, tanto Belgrano como Palermo empiezan a valorarse cada vez más, obviamente, partiendo de un piso bajo.

Estos precios también ayudan a la radicación de las familias, especialmente las de  inmigrantes. El mismo autor señala que en 1904 la Ciudad tenía 82.540 viviendas y de ellas sólo 2.463 pertenecían a Vélez Sarsfield (o sea sólo el 3%, para la circunscripción más grande). En 1914 hay 13.868 sobre un total de 131.742, esto nos demuestra que había comenzado el poblamiento, ya tenía la "Circunscripción 1ra" un poco más del 10 % de las viviendas de la Ciudad.

 

La inmigración. Datos censales de 1909.

Fue muy importante la radicación de inmigrantes en la zona. Aunque hay que aclarar que, para 1909, Vélez Sarsfield tenía más población argentina que el promedio de la Ciudad (58,6%). En Flores había aún más argentinos, éstos eran el 64,8% de la población. El distrito con menos argentinos era San Nicolás (el centro de la Ciudad), sólo lo eran el 39% de sus habitantes. En Vélez Sarsfield el principal núcleo inmigratorio lo constituyeron los italianos, seguidos por los españoles. En el siguiente cuadro se incluyeron tres circunscripciones a modo de comparación.

 

CUADRO Nro. 1

Fuente: Scobie, James. Buenos Aires, del centro a los barrios. Ed. Solar Hachette.Bs.As.1977

El Censo de 1909 nos brinda información valiosa ya que tiene lugar unos meses antes de los datos relevados sobre la comunidad de la Escuela Monte Castro que presentamos a continuación. Del mismo podemos extraer datos del conjunto de la Capital Federal que nos ilustran acerca de las características de la población en esta fecha y comparar con los datos obtenidos.

 

Escuela Monte Castro  en 1910. Relevamiento de su comunidad educativa (según registro aportado por la Escuela)

 

Imagen Nro 11: Década de 1910 - Fiesta en la Escuela.

 

Descripción de los datos globales encontrados:

En el año 1910 la Escuela contó con 315 alumnos inscriptos, de los cuales 160 eran mujeres y 155 varones. Tenía sólo dos grados, primero y segundo, con tres divisiones de primero y dos de segundo. Durante el año se produjeron altas y bajas, o sea que los trescientos quince chicos no constituían la totalidad del alumnado, sino los que se anotaron ese año. Había 237 alumnos cursando el primer grado y sólo 78 el segundo grado.

No figura la dirección exacta de los hogares de los chicos. Sólo en unos pocos se señala la calle en la cual viven, pero es siempre "sin número". Como domicilio de la gran mayoría consta: "Monte Castro, s/n", o sea, lo único que figura es la zona y esta es más extensa que el actual barrio.

Las causas de las bajas son por cambio domicilio, 23; por cambio de escuela, 6; por enfermedad, 9 y 1 por muerte.

También llama la atención que ingresan alumnos hasta el mes de julio sin provenir de otra escuela, con lo cual se supone, existía flexibilidad en el momento del año por el cual se podía ingresar.

El personal docente, en marzo de 1910,  ascendía a seis personas. Una ejercía la dirección del establecimiento y cinco maestras impartían la enseñanza en los grados. La directora fue María C. Garro hasta el 18 de abril de ese año, día que asumió ese cargo Manuela Silvestrini. La primera de las nombradas hacía cinco años que había llegado al colegio.

Las docentes eran Juana Sanguinetti (desde 1907); Trinidad Barreiro (desde 1908); Elena Nuñez (desde 1909); Manuela Rodriguez (desde 1907) y Honoria A. de Funes, que había ingresado en marzo, para ser reemplazada en mayo por Ida Astori. Como dato a tener en cuenta, es de destacar, si se compara con el presente, que la gran mayoría de las docentes son solteras.

 

Edad de la población escolar.

Pocos chicos, sólo el 11,7% ingresaban a los seis años al colegio. Por eso el promedio de edad en la totalidad del establecimiento era de ocho años y medio.

Cada grado tenía una gran dispersión de edad, en la misma aula aprendían chicos que tenían de seis a trece años, o sea, a pesar de existir las divisiones A, B y C, de primer grado, los chicos no se dividían por la edad. Lamentablemente no existe referencia horaria o de turno como para comprobar si las divisiones de grado se deben a ello.

Si los grados son sólo dos, se supondría que había pocas posibilidades de que varios hermanos estuvieran juntos (en esta época sólo pasaría en el caso de hermanos mellizos, o si alguno ha repetido). Pero esto no es así, por lo cual inferimos que cuando una familia decidía mandar a sus hijos a la escuela, entraban todos, independientemente de la edad.

 

CUADRO Nro. 2: Edad del alumnado.

 

El caso más notable es el de una familia italiana que envía a la Escuela Monte Castro a cinco chicos. A primer grado ingresan tres nenas de 6, 8 y 13 años, respectivamente. Los que estaban en segundo grado, eran un varón de 9 años y otra nena de 11.

Sólo hay 11 alumnos que habían ingresado con 6 años, sin tener hermanos mayores en el mismo grado o en segundo.

 

Nacionalidad de los alumnos:

Entre los alumnos predominan los de nacionalidad argentina. Un 62,5% había nacido en el país. De la totalidad del alumnado eran de nacionalidad rusa el 16,8%,  italiana el 11.4%, españoles el 3,2% y orientales (uruguayos) el 3,2%. Completaban en cuadro tres chicos alemanes, dos hermanitos búlgaros, un inglés y un brasileño.

 

CUADRO Nro. 3: Nacionalidad del alumnado.

GRAFICO Nro. 1: Nacionalidad del alumnado.

 

Perfil de las familias.

La persona que figura como "padre, tutor o encargado" es siempre un hombre -el papá- salvo que este no exista por determinadas razones.

Los responsables de los chicos son hombres en un 97,8% de los casos, sólo cinco mujeres aparecen a cargo de sus hijos, tres parecieran ser viudas; de ellas una sola, que tiene dos hijos en la escuela, trabaja, es lavandera. Dos madres han tenido sus hijos siendo solteras, una trabaja de costurera, la otra se ha casado, aunque sigue siendo la responsable de su hijo.

La nacionalidad de los padres difiere de la de sus hijos. Comparándola con la nacionalidad de los alumnos, se puede inferir el tiempo que hace que llegaron al país. Son muchos los italianos que ya tienen hijos argentinos e, incluso, en varios casos, se han casado con una argentina. Los rusos, por el contrario, parecieran ser una inmigración muy reciente, dado que en la totalidad de los casos, toda la familia tiene la misma nacionalidad.

Del cuadro que sigue, se desprende que sólo el 9,8% de los chicos tiene padre argentino, y un 17,1 % madre argentina.  Más de la mitad de los alumnos, un 53,7% tienen padre italiano, y un 47,9 madre italiana.

El 17 % de los alumnos tiene padre y madre rusos y ellos mismos lo son. La cuarta nacionalidad en importancia son los españoles, pero no llegan al 10% de los alumnos los que tienen los padres de ese origen.

Llama la atención la cantidad de uruguayos (orientales), suponemos que muchos inmigrantes pasaban por el Uruguay antes de venir a Argentina. Seguramente, en su origen, estos orientales también provinieron de Europa.

 

CUADRO Nro. 4: Nacionalidad de los padres de los alumnos

 

Se debe aclarar que como a pesar de ser sólo dos grados, había varios hermanos, en realidad las familias son 195.

De los 195 jefes de hogar, la mayoría son italianos (53,8 %), los rusos constituyen un 18,5 % del total, los argentinos el 12,3 %, los españoles un 7,7 % los orientales un 4,6 %  y los de otras nacionalidades (Búlgaros, alemanes y holandeses) suman un 2,1 %.

 

CUADRO Nro. 5: Nacionalidad del jefe de hogar

 

Profesión de los jefes de hogar.

La profesión más común es la de jornalero, señalan esta actividad 59 jefes de hogar, le siguen las ligadas a la construcción, que como se ve en el cuadro se incluyeron en este rubro los albañiles (que son los más numerosos), pero tambien los pintores, vidrieros, yesero y constructores, son  36 personas;  luego la de carpintero,  20, comerciante, 18, incluyendo ahí los que decían ser comerciantes, pero también los que figuraban como carbonero, panadero, carnicero y fideero; los agricultores o quinteros eran 13; en el rubro "vestimenta"  9, una costurera, un zapatero y el resto sastres; se mencionan como empleados 7 jefes de hogar, como horneros  6, pero es muy probable que algunos jornaleros también lo fueran; las profesiones muy poco mencionadas fueron las de cochero, hojalatero, herrero, tipógrafo, mecánico, encerador, colchonero, músico, lavandera y botellero, con sólo uno o dos casos.

El rubro "jornalero", seguramente debe incluir varias de las profesiones nombradas, porque en realidad hace referencia a una modalidad de contratación o de tiempo de contratación.

 

CUADRO Nro. 6: PROFESIONES   /  OTRAS PROFESIONES QUE SE INCLUYEN EN EL RUBRO

 

 

2.6.- Nacionalidad y profesión

 

CUADRO Nro. 7

 

Del cuadro Nro. 7 surge claramente que la denominación "jornalero" quita, obviamente, riqueza al análisis por su indiferenciación. Pero también que se trata de trabajos que no requieren gran especialización.

De los italianos, trabajan como jornaleros el 36,2 %  y un 21,9% se dedica a la construcción. Los españoles siguen la misma tendencia.

Aparecen como significativos la gran cantidad de rusos que declaran ser carpinteros y los argentinos que se definen como "propietarios", haciendo alusión -seguramente- a vivir de rentas.

Este último dato señala que, por lo menos a principios del siglo en las zonas poco pobladas de la Ciudad, los propietarios de la tierra o vivienda eran fundamentalmente argentinos.